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Belén Castro

Belén Castro, Granada 1972.
Licenciada en Farmacia. Especialista en Dermofarmacia; Executive MBA IE Business School; Luxury Brand Management IE Business School; Experta en Nutrición Clínica; Máster en Dieta Mediterránea y Máster en Atención Farmacéutica; autora y co-autora de varios libros sobre nutrición y salud.
Fundadora de Olivolea Carris Skin Lab.
Madre de una niña. Deportista y apasionada de la cocina.

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By Belén Castro

Cómo afecta el frío a la piel sensible

Las bajas temperaturas pueden repercutir de forma negativa en la piel provocando problemas como la sequedad, el aumento de las rojeces y la aparición de grietas e irritaciones.

Los factores climáticos propios del invierno suponen una agresión para nuestra piel. Al contrario que en verano, donde solemos protegernos conscientes más del sol, en esta estación del año nos olvidamos de ella. Sin embargo, las bajas temperaturas pueden resultar muy perjudiciales sobre todo para aquellas pieles más delicadas y sensibles. 

El frío produce vasoconstricción cutánea y debilita el manto protector hidrolipídico. La piel reacciona originando un descenso de la temperatura con la finalidad de mantener la temperatura corporal, estrechando los vasos sanguíneos para proteger el cuerpo frente a la pérdida excesiva de calor.

La piel sufre deshidratación, queda seca y rugosa, con fenómenos de agrietamiento y de irritación, sobre todo en las mejillas, los labios y las extremidades como son las manos. Este fenómeno es más pronunciado en personas que tienen la piel fina, y también las que poseen piel sensible y atópica, donde se pueden llegar a producir rojeces y patologías como la rosácea o cuperosis. Asimismo, mujeres durante la menopausia y en los bebés, la piel es más susceptible a estos cambios de temperatura. Para tratar esta sequedad cutánea, es necesario hidratar y nutrir la piel y utilizar cuidados reparadores para las zonas más afectadas. Licotriz de Olivolea es una crema regeneradora intensiva de la piel, que por su alto contenido en Olivoleína, repara, nutre y ayuda a mantener la piel en su óptima hidratación, favoreciendo su elasticidad y el aspecto de una piel sana y cuidada,

Además hay otros factores a tener en cuenta y que son muy importantes para prevenir los problemas que sufre nuestra dermis por las bajas temperaturas. La hidratación interna de nuestro organismo y por tanto el hábito de ingerir líquidos, será nuestro mejor aliado para la piel. Junto a la hidratación, la protección con una buena crema hidratante y un factor de protección adecuado. Asimismo, evitar el uso de agua demasiado caliente en la higiene diaria de la piel, ayudará a la absorción de vitaminas y nutrientes que contendrá nuestra crema.

Y no olvidemos que es necesaria una buena alimentación que complemente los cuidados hidratantes. Hay que aprovechar el consumo de frutas y verduras estacionales, ya que aportan vitamina C y aumentar  el consumo de pescados y mariscos, que también es esencial por el aporte en  vitaminas D y E y ácidos grasos esenciales tipo omega 3 y 6.

 

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